17 de diciembre de 2017

[Fotogramas] Orgullo y Prejuicio en la pantalla (1995-2008)

Todos los años retomo la lectura de mi querida Austen, para mí continúa siendo un placer reencontrarme con sus personajes que, a esta altura, siento tan familiares. Otro gusto que suelo regalarme tiene que ver con revisitar las versiones cinematográficas y televisivas de su obra. Tengo que advertirles que, cuando de Austen se trata, soy muy exigente. Uno podría pensar que con semejante material las versiones tendrían que ser buenas a la fuerza. Sin embargo, algunas de ellas son un total despropósito, que nos hacen dudar acerca de si sus autores leyeron alguna vez las novelas que pretenden "adaptar". En esta oportunidad, voy a realizar un breve recorrido por las películas y la serie que, a mi entender, mejor capturan el espíritu de Orgullo y Prejuicio (1813) (ver reseña). Los invito, además, a darse una vuelta por Jane Eyre en la pantalla, reseña con la que inauguré esta sección.

La miniserie Pride and Prejudice (BBC, 1995) es la mejor adaptación de la novela hasta el momento. Andrew Davis, su creador, tiene varios puntos a favor: una exquisita adaptación del texto original, la espectacularidad de las locaciones elegidas y un extraordinario reparto. En el transcurso de los seis capítulos, Colin Firth y Jennifer Ehle nos regalan soberbias interpretaciones de Mr Darcy y Elizabeth Bennet. En la caracterización del primero, destaco su porte y gestualidad, con los que expresa su orgullo y superioridad, pero, también el desconcierto que experimenta frente a Lizzy. Por su parte, Ehle realza el humor y la picardía que caracterizan a la protagonista. Quizás, el mayor cambio que hay con respecto a la novela sea en relación a Mr Darcy, dado que se nos ofrece una mayor perspectiva de los padecimientos que sufre ante el deseo reprimido y sus sentimientos contrariados. Para muestra de ello baste la célebre "escena del baño" del capítulo cinco.



“Volviéndose, miró por un momento a Elizabeth, hasta que sus miradas se cruzaron, él apartó inmediatamente la suya y dijo fríamente: - No está mal, aunque no es lo bastante guapa como para tentarme (…) Elizabeth se quedó allí con sus no muy cordiales sentimientos hacia él. Sin embargo, contó la historia a sus amigas con mucho humor porque era graciosa y muy alegre, y tenía cierta disposición a hacer divertidas las cosas ridículas.”


Pride ande Prejudice (Joe Wright, 2005) es la película con la cual conocí esta maravillosa novela, así que no puedo ser imparcial. Amo esta película y creo que es perfecta así como es. Ahora bien, a diferencia de la serie,  no nos encontramos con una fidelidad absoluta en la recreación de época y se hacen varios retoques a la historia original. Esto implica que, por ejemplo, personajes tales como George Witham, Caroline Bingley o Sir Lucas no tengan la importancia que debieran. En tanto que los personajes protagónicos, interpretados por Keira Knightley y Matthew Macfyden, establecen un contraste perfecto. Una es toda viveza y buen humor, mientras el otro se muestra frío y taciturno. Estas características hacen muy notorio el cambio que ambos experimentan hacia el final, cuando logran darse cuenta de que están enamorados. Por otra parte, hay un excelente uso de ciertos tópicos que le otorgan cohesión a la narración, por ejemplo, las manos frías de Darcy o los vestidos embarrados de Lizzy. Mención aparte merece la banda sonora creada por Dario Marianelli.



"-Reconozco – dijo Darcy- que no tengo la habilidad que otros poseen de conversar fácilmente con las personas que jamás he visto. No puedo hacerme a esas conversaciones y fingir que me intereso por sus cosas como se acostumbra."

Otra miniserie que toma como referencia a esta novela es Lost in Austen (ITV, 2008), escrita por Guy Andrews (Agatha Christie`s Poirot, 2005-2013). En el transcurso de sus cuatro capítulos nos ofrece una vuelta de tuerca de la historia, que produce desequilibrios en el universo Austen y nos muestra nuevas facetas de sus personajes. La protagonista de la serie es Amanda (Jemima Rooter), una fanática empedernida de la novela que un día encuentra en el baño de su departamento a una muchacha un tanto extraña que resulta ser, nada más y nada menos, que Elizabeth Bennet (Gemma Arterton). Hay un intercambio de tiempos y espacios que hace que Amanda se transporte al escenario de la novela y Lizzy resida en el siglo XXI. En tanto Amanda se familiariza con los Bennet y conoce a Mr Darcy (Eliot Cowan), va provocando pequeños desajustes en la historia. Es que... no debe ser nada fácil reemplazar a Lizzy. Pero, el aspecto que más rescato es que nos brinda la posibilidad de pensar a Elizabeth (y a la propia Jane Austen) como una mujer moderna, que podría haber hecho infinidad de cosas si tan solo hubiera tenido la oportunidad de vivir en otra época.


Amanda entre Lizzy y Mr Darcy...
¡Quién pudiera!
Finalmente, y a modo de bonus, quisiera recomendarles un clásico de la comedia romántica que tiene sus raíces asentadas en la novela de Austen. Estoy hablando de Tienes un e-mail (Nora Ephron, 1998), protagonizada por Meg Ryan y Tom Hanks. Dentro de todo el universo de películas que remiten a esta obra, elijo quedarme con esta porque logra actualizar la historia de una forma coherente y sutil. El argumento gira en torno a Kathleen Kelly, quien se ve obligada a cerrar su librería ante la imposibilidad de poder competir contra la cadena de librerías Fox&Sons. Al encontrarse con uno de sus dueños, Joe Fox, ambos experimentarán una gran antipatía. Sin embargo, los dos desconocen que mantienen una relación vía e-mail. Al igual que Lizzy y Darcy, deberán superar las primeras impresiones y aprender a conocerse de nuevo. 


Joe- ¿Orgullo y prejuicio...?   
Kathleen - ¿Te importa...? 
Joe- Apuesto que lees ese libro todos los años, apuesto que amas a ese...Mr Darcy y tu corazón late con él y ...bueno, como se llame 
Kathleen- La heroína de Orgullo y Prejuicio es Elizabeth Bennet, ella es uno de los personajes más grandes y complejos jamás creados, aunque tú no lo sepas!

24 de noviembre de 2017

Papaíto Piernas Largas (1912), de Jean Webster

Editorial Robin Hood
Una portada encantadora ilustra esta reseña, la cual tendrá como protagonista a todo un clásico de la literatura juvenil. Sí, hoy estoy un poco nostálgica y tengo muchas ganas de compartir con ustedes una de las primeras novelas que amé, incluso, antes de saber de su existencia. Durante mi niñez, solía mirar una película sobre una joven huérfana que era ayudada por un benefactor anónimo, con la única condición de que le escribiera cartas para informarle de sus avances en el instituto. Más adelante supe que la película en cuestión era una adaptación del libro de Jean Webster. 

Papaíto Piernas Largas (1912) es una novela por correspondencia, que tiene como "remitente" a Jerusha Abbot, una joven de diecisiete años, que ha vivido durante toda su vida en el Hogar John Grier. La novela inicia con el capítulo "Miércoles negro", ya que es ese el estado de ánimo que experimenta la joven cuando reciben la visita de los síndicos, encargados de supervisar el manejo de los fondos, el estado de la institución en general. Cuando la fecha se acerca, los niños son obligados a limpiar el edificio de arriba a abajo y mantener una conducta intachable. Judy, en particular, no destaca por su buen comportamiento; por el contrario, suele ser la cabecilla de numerosas travesuras, que la hacen la preferida de sus compañeros y "la piedra en el zapato" de la señorita Lippet, la directora del hogar.

A pesar de las tristes perspectivas de la joven, ese miércoles se convertirá en el día que cambiará su suerte. Durante la reunión, uno de los benefactores se interesa en Judy, tras conocer uno de los escritos  "incautados" a la joven, en el cual destila su humor e ironía habituales. Maravillado por  sus dotes como escritora, decide brindarle una beca para que inicie sus estudios universitarios. La única condición será que Judy le envíe una carta mensual, que deberá dirigir a John Smith, seudónimo del excéntrico benefactor. Las cartas, a su vez, llegarán a él a través de su secretario personal. Por lo tanto, esta será una relación en la que se mantendrán las distancias.


Papaíto lee una de las hilarantes cartas de
su protegida. 
He estado pensando mucho en usted este verano, saber que alguien se haya interesado por mí después de tantos años me hace sentir como si hubiera encontrado una especie de familia. Como si ahora perteneciera a alguien. Es una sensación muy reconfortante, aunque sólo sé tres cosas de usted: 
1. Es alto 
2. Es rico  
3. Detesta a las niñas. 
Pensé que podría llamarlo señor Odia-niñas. Pero considero que puede tratarse de un estado transitorio. O, quizás, señor multimillonario, pero ser rico es una cualidad puramente accidental. Lo que sí puedo asegurar es que será alto toda su vida, de modo que he decidido llamarlo querido Papaíto Piernas Largas.

Este es un fragmento de la primera carta que Judy dirige a su tutor, como verán, sus escritos son de todo menos aburridos. Es interesante observar cómo la joven se las ingenia para que sus cartas no se transformen en un monólogo, sino en una especie de diálogo en el que parece entrever los gestos de su "interlocutor" y adivinar sus respuestas. Con el transcurso de los meses, será Papaíto el interesado en salir del anonimato y cambiar las reglas del juego. Desde ya, quedan más que invitados a tener una experiencia de lectura feliz con esta historia que reconforta el alma. Algo tan invaluable en estos tiempos.


Jean Webster (1876-1916) es una escritora estadounidense reconocida por sus clásicos juveniles: Papaíto Piernas Largas (1912) y Mi querido enemigo (1915), libro en el que retoma la historia de Sallie McBride, la primera amiga que Judy tiene al llegar a la universidad. En su narrativa, destaca su activismo a favor del derecho de los niños huérfanos a tener mejores oportunidades y el derecho de la mujer a acceder a la vida pública: estudiar, votar y trabajar. Algo que valoro mucho de sus personajes femeninos es que buscan la autonomía (de pensamiento y de acción) por sobre todas las cosas. En el caso de Judy, a través del estudio y la tan ansiada independencia económica. En este sentido, sus cartas son un manifiesto a la igualdad de género.









10 de noviembre de 2017

El beso de la mujer araña (1976), de Manuel Puig


Esta es una reseña que hace tiempo tenía ganas de hacer, ya que se trata de una novela que ocupa un espacio importante en mi corazón de lectora. Antes de contarles su argumento, quisiera comentarles un detalle importante que rodea el aura de este libro. Su primera edición data del año 1976, una fecha que marca el inicio del último golpe militar que vivió Argentina, el cual duraría hasta el año 1982. Esa época supuso, entre otras cosas, la desaparición de personas, el exilio involuntario de decenas de artistas y la censura. En la lista de lecturas prohibidas figuraba El beso de la mujer araña, la historia de un prisionero político y un homosexual que son compañeros de celda.

Valentín y Molina, esos son sus nombres, poseen personalidades y una visión de la vida diferentes. Valentín es un preso político, está en la cárcel por su militancia en un partido de izquierda y su ideología política, que lo ubican en las antípodas del poder de turno. Descree de todo aquello que lo desvíe de "su causa" y de la lealtad que debe a sus compañeros. Dedica su tiempo a la lectura de libros, continuamente,  es "interrogado" y sometido a múltiples torturas, que buscan debilitarlo y provocar que delate a sus compañeros. 


Rita Hayworth
Su compañero de celda, Molina, confiesa sentirse una mujer en el cuerpo equivocado y dice no interesarse por temas políticos, lo cual provoca peleas constantes entre ambos. Su estadía en prisión obedece a otros motivos, que  iremos desentrañando a medida que avancemos en la lectura. Los intereses de este personaje giran en torno a lo estético (trabaja de diseñador de vidrieras), su debilidad son las películas de la época dorada de Hollywood y, en especial, adora a sus divas. El cine es su pasatiempo predilecto, el momento en el que se olvida de sus problemas y puede sentirse él también una Greta Garbo o una Rita Hayworth. Esta afición cinéfila la comparte con el propio autor, Manuel Puig, a quien el cine le permitía escaparse por un rato de la estrechez de su vida en General Villegas; como bien lo retrata su novela más autobiográfica, La traición de Rita Hayworth (1968).

A pesar de las diferencias, los personajes encontrarán un punto de encuentro en la ficción, específicamente, en las películas de amores y traiciones que Molina sabe de memoria. Como una Sherezada recién salida de Las mil y una noches, Molina le relatará a Valentín una película cada día. Al principio, esta actividad comienza como un pasatiempo para combatir el aburrimiento y no pensar en "el afuera", que se presenta más amenazante que el interior de la celda. Sin embargo, termina transformándose en un momento indispensable en la rutina de ambos: Molina interrumpe su relato y genera momentos de suspenso, Valentín aprovecha esos momentos para imaginar qué podría pasar y opinar sobre los personajes. 

Manuel Puig (1932-1990) es un reconocido novelista argentino, cuyas obras destacan por la perfecta combinación de la cultura popular (Hollywood y los boleros, principalmente) y una refinada técnica literaria. Esta novela, en particular, presenta unos personajes tan bien definidos que no necesitan un narrador que los explique e interprete. Los lectores debemos hacernos cargo de la situación representada, como si fuéramos los espectadores de una obra teatral. No tenemos a nadie que nos auxilie, la interpretación de las elipsis corre por nuestra cuenta. Los invito a acercarse a la obra de Puig, una vez que se familiaricen con su manera de contar no podrán abandonarlo. Otras novelas de este original autor son: Boquitas pintadas (1969); The Buenos Aires affair (1973); Pubis angelical (1979) y Cae la noche tropical (1988).




28 de octubre de 2017

Booktag: Liebster Award


Esta entrada es toda una novedad para mí, ya que es el primer Booktag que realizo. Agradezco a Marina, del blog Yume no Owari, por nominarme para contestar este cuestionario acerca de libros y manías lectoras. Los invito a leerlo:

19 de octubre de 2017

Un libro, todos los libros



Cien años de soledad (1967)
Gabriel García Márquez
Editorial Debolsillo, 2014
496 páginas
En esta oportunidad, quisiera hablarles de una lectura imprescindible: la mágica historia ideada por el genial Gabo. Cien años de soledad (1967) me cautivó desde nuestro primer encuentro, hace quince años atrás ¿Amor a primera lectura?...bueno, algo de eso hay. Lo cierto es que en ese momento intuí que era una novela desafiante, que decía mucho más de lo que yo estaba preparada para descifrar durante la voracidad lectora de mi adolescencia. También entendí que ese libro me esperaría, que volveríamos a coincidir incontables veces y que en cada lectura me confiaría cosas distintas. Me imagino que les habrá pasado alguna vez…se animan a contarme con qué libro?

La novela relata las peripecias de la familia Buendía, en el transcurso de un siglo de historia. Durante esos cien años, veremos desfilar a hombres y mujeres con apariencias peculiares; cuyos nombres y temperamentos pervivirán más allá de la muerte y se reencarnarán en las generaciones futuras. La estirpe inicia con el matrimonio de José Arcadio y Úrsula, un loco soñador y una mujer práctica, que concebirán tres hijos: José Arcadio, de fuerza herculínea y gran apetito sexual; Aureliano, el inteligente y hermitaño; y Amaranta, un alma antigua.  




Es un secreto a voces que la unión inicial está maldecida y será Úrsula quien asumirá la ardua tarea de custodiar que la maldición no se haga efectiva en sus descendientes. La primera medida que toma la pareja es trasladarse de lugar, algunos vecinos siguen su ejemplo, y juntos fundan Macondo: la sede del "realismo mágico". En el transcurso de la novela, veremos cómo se borran los límites entre las leyes naturales y lo sobrenatural, mientras los personajes se resignan a convivir con la magia. Me gustaría ilustrar este aspecto, con dos de los pasajes más poéticos de la novela. El primero es la ascensión a los cielos de la bisnieta Remedios, demasiado bella para este mundo.

"Úrsula, casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria." (pág. 286)
El nacimiento de Venus, Sandro Botticelli (1486)
El segundo pasaje corresponde a una historia de amor prohibida, ambientada entre el aleteo de las mariposas amarillas. Sus protagonistas son la tataranieta Meme y el espectral Francisco Babilonia, uno de mis personajes más queridos. Fruto de su amor, nacerá Aureliano Babilonia, quien representa la síntesis del temperamento, la apariencia y los sueños de toda la familia. Comparto con ustedes el relato de los inicios de la relación de sus padres: 

"Fue entonces cuando cayó en la cuenta de las mariposas amarillas que precedían las apariciones de Mauricio Babilonia (...) estaba siempre en el público de los conciertos, en el cine, en la misa mayor, y ella no necesitaba verlo para descubrirlo, porque se lo indicaban las mariposas. 
..............................
Eran las mariposas. Meme las vio, como si hubieran nacido de pronto de la luz, y el corazón le dió un vuelco." (pág. 343-344)
Las mariposas amarillas invaden mi jardín.

Otro de los aspectos de la novela que me gustaría destacar es la inclusión de hechos y personajes históricos, el propio García Márquez y sus amigos escritores realizan extensas tertulias literarias junto a Aureliano Babilonia y lo acompañan en sus noches de insomnio. En esta línea, además, el libro absorbe a otros libros, a través de la inclusión de personajes ficticios de otras obras. Pienso en Rocamadour, el entrañable personaje de Rayuela (1963), de Julio Cortázar. No en vano, Pablo Neruda la definió alguna vez como "El Quijote de nuestro tiempo".


Gabo
Gabriel García Márquez (1927-2014) fue un célebre periodista y escritor colombiano, ganador del premio Nobel de Literatura en 1982. Es reconocido  a nivel internacional como uno de los iniciadores del boom latinoamericano y el creador de lo que se ha dado en llamar el "realismo mágico", que ha influenciado a escritoras tales como Isabel Allende y Ángeles Mastretta. Su narrativa destaca por el uso de un lenguaje exuberante y una descripción hiperbólica, en la cual "lo real" y "lo mágico" se confunden. De su vasta obra, les recomiendo los siguientes títulos: El amor en los tiempos del cólera (1985), en el que relata la historia de amor de sus padres; El coronel no tiene quien le escriba (1961); La hojarasca (1955); Crónica de una muerte anunciada (1981); entre tantos otros.





13 de octubre de 2017

Seamos seguidores

Hoy, mientras navegaba por la web, dí con esta maravillosa iniciativa de un grupo (cada vez más grande) de bloggers a la que no dudé en sumarme. Gracias a ella, conocí nuevos blogs, así como valiosos autores y títulos, que ya pasan a engrosar mi extensa lista de lecturas pendientes. 


Después de todo, ¿cuán larga puede ser la vida de un blog si nadie lo lee?



Creo que el principal propósito de un espacio virtual como éste es dialogar, intercambiar pareceres y lecturas con otros y otras que compartan la misma pasión por la literatura y el arte en general.



Por todo ello, los invito a sumarse. Para empezar, no duden en dejarme la dirección de su blog. Estaré encantada de visitarlos, leerlos, comentarlos y seguirlos. 



Saludos :)




4 de octubre de 2017

Una habitación con vistas (1908), de E. M. Foster



La entrañable historia de Una habitación con vistas (1908)  se desarrolla en dos ciudades de temperamentos opuestos, la intrépida Florencia y la convencional Somerset, en el suroeste de Inglaterra. Lejos de ser éste un dato meramente informativo, debo aclararles que en la narrativa de Foster los espacios y los cambios espaciales tienen grandes consecuencias en la vida de sus personajes. En esta oportunidad, nos encontramos con Lucy Honeychurch, una inocente jovencita inglesa, y Charlotte Bartlett, su dama de compañía. Lucy emprende el tradicional viaje iniciático hacia una de las cunas de la cultura occidental, con la intención de "ampliar sus miras", de por sí bastante estrechas.

A su llegada a la pensión Bertolini se encuentran con el primer inconveniente de su estadía, les asignan habitaciones interiores y desprovistas de vistas. Aquí es cuando el señor Emerson y su hijo George hacen su primera aparición. Los caballeros se hospedan en el mismo lugar y les ofrecen sus vistas, es decir, unas habitaciones que sí dan hacia el río Arno. Este simple gesto de intercambio, como ya se imaginarán, no sólo ampliará el horizonte visual de las dos mujeres. En la pensión, además, se cruzan con otras damas viajeras, como las hermanas Alan y la escritora Eleanor Lavish, que anda en búsqueda de personajes para su novela y ve en Lucy a una potencial heroína. 

Sin embargo, quisiera volver a los Emerson y su papel fundamental en el despertar de la protagonista. Dentro de un mundo de convenciones, etiquetas y dobleces; ellos actúan regidos sólo por el sentimiento y las buenas intenciones. De la misma manera que el señor Emerson no duda en ofrecer su amistad y conversación a todo aquel que conoce, el tímido George no titubea en entregar su corazón a Lucy casi desde el primer momento en que la ve. 




De pie en el margen, como un nadador que se prepara, estaba el buen hombre. Pero no era el buen hombre que ella había pensado, y estaba solo.







George se había vuelto al oír su llegada. Por un momento la contempló, como si fuera alguien que bajaba de los cielos. Vio la radiante alegría de su cara, las flores que batían su vestido en olas azuladas. Los arbustos que la encerraban por encima. 




Subió rápidamente  hasta donde ella estaba y la besó.
 (Capítulo VI)






Es que este George Emerson es todo un "caballero andante" y, como tal, sigue los preceptos del amor cortés. Mientras más difícil sea la situación, más optimista y esperanzado se mostrará. No solo estamos frente a una novela maravillosamente relatada, sino también muy conmovedora. La adaptación cinematográfica de 1985, de la cual he tomado prestadas las imágenes, también está maravillosamente lograda. No les parecerá raro si les comento que está dirigida por James Ivory (Lo que queda del día, 1993) y protagonizada por Helena Bonham Carter, Julian Sands, Maggie Smith y Julie Dench, entre otros grandes actores.

Edward Morgan Foster (1879-1970) fue un novelista y libretista inglés, cuya narrativa se caracteriza por el cuidado en la selección de las palabras, sus descripciones casi cinematográficas, su poder de síntesis y un increíble uso de la elipsis narrativa (no cuenta, más bien sugiere). En mi imaginario lector, lo emparento con novelistas tales como Henry James, Virginia Woolf y Elizabeth Bowen, ya que en su obra también es perceptible la caricatura sutil de las normas sociales de la clase alta inglesa de principios del siglo XX, hasta hacerlas risibles. Dentro de su vasta producción, destaco: Howards End (1910), Maurice (1971) y Pasaje a la India (1925); en las que empiezo a adentrarme de a poco.









30 de septiembre de 2017

[Fotogramas] Deseo...peligro (2007), de Ang Lee


Deseo...Peligro (2007) es una película provocadora, basada en el libro homónimo de la autora china Eileen Chang (1920- 1995). La historia está contada a través de retazos de gestos, miradas y alusiones, que se resignifican constantemente hasta adquirir el status de símbolos. La historia se desarrolla en la ciudad de Shangai, durante los años 40. El país está ocupado por los japoneses y un grupo de jóvenes actores planea engañar y vengarse de un alto funcionario del gobierno chino, el señor Yee, a quien se considera un traidor de la patria por su activa colaboración con el país invasor. Dentro del grupo teatral destaca Wong Chia Chi, una joven que convertirá la causa patriótica en una meta personal: seducir al traidor y entregarlo para su ejecución.

El primer paso es adoptar una identidad falsa, que le permita acercarse al señor Yee y su esposa. La joven deja de ser una colegiala para convertirse en la señora Mak,  una mujer sofisticada, atractiva y casada.  Quizá sea esa tentadora combinación, o bien su mirada cándida y "sin miedo", lo que hace que Yee se sienta irremediablemente atraído e inicie una relación clandestina con ella. Desde ese momento, mantienen encuentros sexuales intensos y descarnados, en los cuales las actitudes corporales dicen mucho más de lo que pudiera expresar cualquier palabra. Casi imperceptiblemente, el desenlace se acerca y los personajes deberán elegir entre ceder al  deseo individual o cumplir con el deber asignado. 

Les advierto que estamos frente a una auténtica obra maestra, de la que no se sale del todo indemne. Considero que esto se debe, entre otras cosas, a que Ang Lee (El tigre y el dragón (2000), Secreto en la montaña (2005), entre otras) confía mucho en el espectador y le otorga  una gran libertad interpretativa. Comentario aparte merecen los dos actores protagónicos, el experimentado Tony Leung y la debutante Tang Wei, quienes realizan una caracterización soberbia. Comparto con ustedes una de mis escenas preferidas de la pareja:








10 de septiembre de 2017

Norte y sur (1855), de Elizabeth Gaskell


En esta entrada reseñaré una historia emparentada con las narrativas de Jane Austen, las hermanas Brontë y, sobre todo, Charles Dickens. Al igual que este último, Gaskell retrata los cambios producidos por los avances industriales y las diferentes caras del progreso. Pero, también nos brinda una descripción precisa de las reducidas sociedades rurales: sus costumbres y el corolario de sus habitantes. Todo ello, amenizado con historias de amor apasionantes, como la de Margareth Hale y John Thornton, que supone una verdadera batalla cultural entre dos formas de entender el mundo.

El historia comienza cuando Margareth se muda con sus padres a Milton, tras una extensa estadía en la capital junto a sus tíos. Lo que motiva el traslado de toda la familia es la decisión del señor Hale de renunciar a su rol como párroco en la localidad sureña de Helston. Esto lo conduce a buscar trabajo como tutor y su primera oportunidad llega de la mano del dueño de una fábrica textil. Se trata del señor Thornton, quien desde el primer momento forja una entrañable amistad con el señor Hale, la cual va más allá de la relación tutor-estudiante.

La estadía de Margareth en dicha ciudad la pondrá en contacto con costumbres sociales muy diferentes a las que conoce: la relación entre patrones y empleados, las jerarquías marcadas entre ricos y pobres; además, intentará comprender el significado de una huelga y mediar entre los actores enfrentados. La relación con Thornton no iniciará del todo bien y por momentos empeorará,  Margareth tendrá un largo camino de crecimiento personal antes de reconocer sus verdaderos sentimientos.


John Thornton y Margareth Hale, interpretados por
Richard Armintage y Daniela Denby-Ashe en la serie homónima del 2004.
Por su parte, Thornton tiene una historia de vida marcada por la ausencia de su padre, lo cual lo llevó a resguardar el bienestar de su madre y su hermana desde muy corta edad. La autora hace de este personaje un ejemplo del nuevo actor social que aparece tras la revolución industrial, quien a base de esfuerzo y trabajo se ha forjado una fortuna y se ha ganado un estatus dentro de una sociedad cambiante. Pero, además, lo ha dotado de valores humanitarios que pocos industriales de su tiempo tenían, a juzgar por los relatos de Dickens. A diferencia de Margareth, Thornton sabe que se ha enamorado y lo único que lo detiene es el creerse inferior a la mujer que ama.

Elizabeth Gaskell (1810-1865) fue una cuentista, novelista y biógrafa inglesa. Sus obras destacan por un retrato fiel de los universos rurales y los cambios culturales que acarrean los avances científicos y técnicos en pleno siglo XIX (la llegada del ferrocarril y de los productos importados, por ejemplo). Entre sus obras destaco especialmente Cranford (1853), una novela multivocal y entrañable que se desarrolla en el pequeño pueblo que le da nombre a la obra; y Esposas e hijas (1864), un novelón con reminiscencias del Romanticismo  (siempre que pienso en Osborne lo asocio a las figuras de Novalis y Keats).  Cabe mencionar, además, la biografía que la autora realizó sobre Charlotte Bronte, la cual se suma a mi lista de  pendientes, y van...

2 de agosto de 2017

Lecturas Invernales

Las vacaciones de invierno pasaron volando, aunque el clima no parece haberse dado cuenta y el frío persiste. En esta entrada, voy a reseñar los libros que me ayudaron a transitar placenteramente los días de viento y lluvia a los que nos tiene acostumbrados esta parte del año. Tras una selección bastante consciente, debo aclarar que todas son novelas de lectura rápida, nada de filosofía ni monólogos existencialistas por este receso. Algo que me sorprendió al escribir esta reseña es que hay un título que desmiente la temática "invernal" de la presente entrada, ya que hace referencia a una estación más cálida y florida. Esa paradoja no fue premeditada.


Editorial: Impedimenta
Año 2011
272 páginas

El primer título que me gustaría recomendarles es El inicio de la primavera (1988), de Penelope Fitzgerald (1916-2000). Esta es la primera vez que leo a la autora y puedo afirmar que continuaré indagando en su extensa producción. En un primer momento, me sorprendió lo familiar que me resultaba su registro: tiene la capacidad de dotar de magia instantes fugaces de lo cotidiano. Nada es lo que parece, los personajes tienen decenas de pliegues y la voz narrativa no se queda atrás. Todo ello no les parecerá extraño si les cuento la gran admiración que sentía la autora por la querida Austen.
El argumento nos sitúa en 1913, cuando la exótica Moscú se prepara para la llegada de la primavera, tras un blanco letargo invernal. En el transcurso de este renacer de la naturaleza, Frank Reid, un impresor británico-soviético, es abandonado por su esposa de forma sorpresiva. Si bien, en un primer momento, Nellie se lleva con ella a sus pequeños hijos: Dolly, Ben y Annushka; se arrepiente y los abandona en una estación de tren. 
A partir de ese instante, Frank tendrá que tomar varias decisiones para que su familia logre sobrellevar esa carencia transitoria. Entre ellas, elegir a la persona que se hará cargo del cuidado de sus peculiares hijos durante la ausencia de Nellie. Gracias a su amigo y consejero, Selwyn Crane, dará con Lisa, una muchacha que supera todas sus expectativas y le muestra lo que podría ser. La narración nos ofrece retazos de lo que ocurre, pero solo al final podemos explicitar los que no nos animábamos a adivinar. Simplemente perfecta.

Editorial: Planeta
Año 2013
464 páginas
La segunda novela que leí estas vacaciones fue La librería de los finales felices (2014), de Katarina Bivald (Estocolmo, 1983). La propia portada del libro nos anticipa que estamos frente a una lectura de tipo pasatista, así que no tenía altas expectativas. Creo que lo que me convenció de leerla es el hecho de que la protagonista sea una librería con decenas de libros, sobre todo, se hace referencia a los clásicos de la literatura norteamericana: Mark Twain, Harper Lee, Louisa May Alcott, entre otros. 
La historia se centra en Sara, una turista sueca, que viaja a un pueblo perdido y semi deshabitado de Iowa, con el objetivo de encontrarse con la anciana que ha sido su amiga por correspondencia durante dos años, Amy. Sin embargo, al llegar descubre que, en el transcurso de su viaje, su amiga ha muerto y la ha dejado a ella en su lugar: su biblioteca, su casa, sus allegados. La forma que hallará Sara para lograr ser aceptada durante los dos meses que durará su estadía es abrir una librería. Para eso, hará uso de los libros que dejó la amiga a la que no conoció más que por sus cartas, las cuales se van intercalando a medida que avanza la narración. Poco a poco irá ganando corazones y haciéndose indispensable en esa pequeña comunidad.
Hacia el final, la historia decae estrepitosamente y comienza a repetir tópicos de la novela chick-lit. Necesité una gran fuerza de voluntad para terminarla, incluso tuve que saltearme un par de páginas ;(

Editorial: Bóveda
Año: 2016
560 páginas
Para finalizar, comentaré El jardín de Dachau (2012), de Ellen Marie Wiseman (Nueva York). Se trata de una novela que relata los días de la ocupación nazi en un pequeño pueblo alemán desde el punto de vista de Christine Boltz, una adolescente enamorada de un joven judío, Isaac Bauerman. Cuando leí la sinopsis de este libro, me dije que el drama estaba servido y que seguramente la autora caería en decenas de lugares comunes: las descripciones descarnadas, uno que otro anacronismo y los sucesos inverosímiles. Debo decir que no me defraudó en este aspecto. De todas formas, tengo interés por conocer más acerca de esta parte oscura de la historia, así que suelo devorarme todo lo que cae en mis manos. 
Entre varios desaciertos, destaco el hecho de que la autora les de voz a aquellas familias alemanas que, sin haber apoyado al régimen nazi ni haber estado nunca de acuerdo con sus estrambóticas ideas, se transformaron en los títeres de un loco. Cuando la realidad ya no existe tal y como la conocieron, solo queda el apego a la vida y la necesidad de aferrarse a ella con todas sus fuerzas. Para recrear ese momento histórico, la autora cuenta con el testimonio de su madre y sus abuelos de origen alemán. Creo que, en este sentido, vale la pena darle una oportunidad. 

5 de julio de 2017

Orgullo y prejuicio (1813), de Jane Austen

Editorial DeBolsillo
Siento una gran responsabilidad al escribir sobre una de mis novelas y escritoras predilectas, así que no esperen mucha objetividad de mi parte. Conocí a Jane Austen en el año 2006, gracias a la maravillosa adaptación cinematográfica del 2005, que ilustra la tapa de esta edición DeBolsillo. Sin embargo, recuerdo que el primer libro que tuve la oportunidad de leer fue Sentido y Sensibilidad (1811) y desde ese momento le siguieron: el propio Orgullo y prejuicio (1813), Persuasión (1817), Mansfield Park (1814), Emma (1815) y La abadía de Northanger (1817). Casi de manera consecutiva. Ahora, mientras escribo, me observa atentamente Amor y amistad (editada póstumamente), mi última adquisición de la autora. 

La novela que hoy me ocupa es, sin lugar a dudas, la más conocida y admirada de la autora. En esta obra, en particular, Jane Austen se sirve de todos sus recursos literarios para construir una estructura narrativa redonda, a la que no le sobra ni le falta nada. A diferencia de su primera publicación, aquí nos presenta una comedia romántica, una de las primeras en su tipo. No sólo tendremos un romance asegurado entre dos personajes que se sacan chispas, sino también diálogos desopilantes y situaciones caricaturescas entre personajes tan bien caracterizados como la señora Bennet, Sir Lucas y el señor Collins, que harán escapar más de una carcajada. 
Es una verdad universalmente aceptada que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa. Sin embargo, poco se sabe de los sentimientos u opiniones de un hombre de tales condiciones cuando entra a formar parte de un vecindario. Esta verdad es tan arraigada en las mentes de algunas familias que lo rodean, que algunas le consideran de su legítima propiedad y otras de las de sus hijas.
<<Las hermanas Bennet>>
La historia central gira en torno al matrimonio Bennet y sus cinco hijas casamenteras: Jane, Elizabeth, Mary, Catherine y Lydia. Mientras que las dos hijas mayores se destacan por su sensibilidad y buen juicio, las otras tres lo hacen por su vanidad y "poco seso". La apacible vida pueblerina de la familia da un vuelco con la llegada del rico Charles Bingley, quien se encuentra próximo a cerrar un contrato para adquirir Netherfield, una propiedad cercana a la casa de la familia Bennet, para lo cual desea contar con la aprobación de su no menos acaudalado amigo, el señor Darcy. En la comitiva que lo acompaña, además, están presentes sus hermanas, Carolyne Bingley y la señora Hurst, ésta última junto a su esposo.  Lo último que Bingley y Darcy quisieran es encontrar el amor en una comunidad tan reducida y aislada, pero, la razón poco puede hacer frente a las "verdades universalmente aceptadas". 


Bingley y Darcy
En tanto Jane y el señor Bingley comparten un romance que roza la idealidad, la relación de Elizabeth y el señor Darcy está bien lejos del prototipo romántico. No será hasta el momento en que Lizzie deje de lado sus prejuicios y Darcy aprenda a dosificar su idea del deber y el orgullo, que estarán preparados para reconocer el amor que sienten a pesar de todas sus diferencias. En ese sentido, estamos frente a una novela de crecimiento y transformación personal, que da lugar a una de las parejas más reconocidas de la literatura universal. 



Jane
Jane Austen (1775-1817) es una destacada escritora británica de la época georgiana. Su narrativa destaca por una caricatura mordaz de su época, centrada en las sociedades provincianas; el empleo de la ironía y la crítica mordaz del interés y la apariencia; la construcción psicológica de sus personajes, a través del discurso indirecto libre. En sus novelas, además, nos regala parejas y romances inolvidables, sin descuidar en ningún momento el buen uso de las palabras. El solo nombre de Jane Austen es garantía de una excelente historia, además de la presente novela, les recomiendo Persuasión (1818), una historia llena de melancolía y reencuentros, perteneciente a la última etapa de producción de la autora y editada póstumamente. 

2 de abril de 2017

Ayer (1995), de Agota Kristof


"Ayer soplaba un viento conocido. Un viento con el que ya había coincidido."


Existen libros cuya lectura produce, a la vez, placer y angustia. Placer, por la exquisitez con la que se emplea el lenguaje, la ductilidad con la que se logran expresar sentimientos que no imaginábamos que pudieran caber en palabras. Angustia, porque aborda sin tapujos la muerte, el destierro y la soledad. Una vez que comencé a leer esta historia, simplemente no pude abandonarla. Sin temor a equivocarme, creo que la última vez que experimenté una sensación similar fue hace algunos meses, con el descubrimiento de La campana de Cristal (1963), la novela de la escritora estadounidense Sylvia Plath.

Ayer (1995) tiene como narrador y personaje principal a Sandor Lester, un joven sobreviviente de la guerra, que vive como refugiado en un país desconocido. Allí trabaja de operario en una fábrica de relojes, aunque sueña con ser escritor. Su vida es un constante cúmulo de negaciones, un sucederse incesante de fracasos que malogran hasta el más nimio  de sus "logros". No obstante, el ritmo de la prosa de Kristof es tan atrapante que en ningún momento se experimenta la fatiga o el desgano, sino más bien el deseo apremiante de que el personaje supere los mandatos sociales y logre, al menos, un momento de felicidad. Me animaría a decir que es una novela que leerán de una sola vez o nunca concluirán, aunque quizás la curiosidad y las ganas de saber les ganen después de unos años.

Agota
Agota Kristof (1935-2011) fue una escritora húngara que residió en Suiza tras el exilio de su país de origen en el año 1956. Sus obras se caracterizan por desconocer su lengua madre y estar escritas en una lengua ajena e implantada, el francés. Por lo tanto, es necesario estar atentos no solo al contenido y las temáticas, sino también a la forma. Las marcas autobiográficas atraviesan su obra de punta a punta. Algunos de sus títulos más destacados son: la trilogía Claus y Lucas (1986-1991) y La analfabeta (2004). 







13 de marzo de 2017

[Fotogramas] Medianoche en París (2008), de Woody Allen

¿Nunca se han sentido fuera de época, como si su sentir fuera a contramano de los tiempos que corren?. Ahora bien, si tuvieran la oportunidad de vivir en otro momento de la historia, ¿cuál sería su primera opción?. La película Medianoche en París (Woody Allen, 2008), justamente, nos invita a fantasear con esa posibilidad. Gil Pender, su protagonista, se traslada al París de los años veinte y conoce a Gertrud Stein y al grupo de artistas al cual ella sirve de mecenas, mejor conocidos como la generación perdida. Mientras medito detenidamente sobre cuál sería mi "época dorada" (uno no puede apresurarse en este tipo de cosas), los invito a conocer algo más del argumento de este interesante film. 

Cartel promocional de
Medianoche en París (2008)
Gil Pender (Owen Wilson) trabaja como guionista en Hollywood, pero se considera a sí mismo como un escritor mediocre, ya que nunca ha podido terminar de escribir una novela. En el inicio de la película, se encuentra de visita en París, junto a su novia y sus suegros. Mientras que para estos últimos dicha ciudad no es más que un centro turístico donde gastar dinero, para Gil representa su lugar en el mundo. Durante sus paseos por los campos Elíseos y el museo Louvre, comienza a replantearse su trabajo y su futuro matrimonio, asimismo, recupera parte de su confianza y decide retomar la escritura de su libro. 

Sin embargo, el cambio radical de su vida llegará a partir de una serie de encuentros atípicos durante la medianoche. En ese momento, el protagonista da con un portal (en forma de un vehículo de inicios del siglo XX) que lo transporta en el tiempo hasta su "época dorada": el París de los años veinte. En sus recorridos por el pasado conocerá a los excéntricos Scott y Zelda Fitzgerald, quienes los pondrán en contacto con el selecto mundillo artístico que frecuentan. Allí conocerá a Ernest Hemingway y a Salvador Dalí, con quienes mantendrá largas y enigmáticas conversaciones; a Gertrude Stein, Pablo Picasso, Cole Porter y Luis Buñuel, entre otros.

¡Qué difícil tener que elegir sólo un momento de la historia! Después de consultarlo detenidamente con mi almohada, llegué a la conclusión de que mi "época dorada" también se sitúa en París, pero durante los años 60: Mayo Francés, existencialismo y el boom latinoamericano, que dio lugar a una de las sincronías narrativas más maravillosas de todos los tiempos y, con ella, a muchas de mis novelas predilectas. La década en la que los sueños no eran utopías, sino posibilidades.




"Bajo los adoquines, la playa"

24 de febrero de 2017

La pequeña Dorrit (1857), de Charles Dickens



Después de muchas idas y vueltas, finalmente pude dedicar mis vacaciones a la lectura de esta novela, una de mis preferidas dentro del inmenso mundo Dickens. Debo advertirles que no se trata de una novela de fácil lectura, dada la cantidad de personajes y de tramas que se tejen alrededor de la historia central. El gran caudal de información nos obliga a tener que volver atrás para revisar algún nombre o hecho que pudimos haber dejado escapar en la primera lectura. Sin embargo, con este autor nada queda librado al azar y hacia el final todo tendrá una explicación satisfactoria. 


La pequeña Dorrit es, sobre todo, la exposición y la denuncia de una de las ironías más grandes del sistema judicial inglés: las cárceles de deudores. El hecho de que un deudor caiga preso sin tener la posibilidad de trabajar para poder pagar su deuda es un sinsentido, que la propia familia del escritor padeció cuando éste era apenas un niño. Si el deudor no encontraba quien lo ayudara debía resignarse a transcurrir sus días encerrado junto a su mujer y sus hijos. Es decir, que la condena del padre de familia suponía, también, la condena de toda su familia, cuyos miembros (sin importar su edad) debían salir a trabajar para procurar su manutención.

Un día en la vida de Amy y su padre.
La protagonista de la historia es Amy Dorrit, mejor conocida como la "pequeña Dorrit", por ser la menor de tres hermanos y poseer una fisonomía menuda, casi infantil. Esta joven ha vivido toda su vida dentro de los muros de Marshalsea, una cárcel de deudores tristemente célebre de la época, la cual ha albergado a su padre por más de veinte años. Desde su temprana niñez, Amy asumió la responsabilidad de sacar adelante a sus hermanos y servir de consuelo al señor Dorrit, quien aún continúa viviendo en sueños una vida de holgura económica y prestigio del que hace muchos años carece. Por eso, la joven no solo tiene que trabajar para ayudar a su familia, sino que también debe hacerlo a escondidas de su padre, quien finge no enterarse de nada.


El señor Clennam y la pequeña  Dorrit,
según la serie de la BBC del año 2008.
En medio de ese estado de angustia permanente en el que vive la protagonista, se cruza en su camino Arthur Clennam, un comerciante recién llegado del extranjero que se interesa en su penosa situación. De alguna manera, intuye que ayudar a esclarecer el pasado de los Dorrit supondrá, también, saldar las cuentas pendientes que tiene su propia familia. Ese encuentro unirá sus vidas para siempre, pues los hechos se tejen de tal manera que ambos terminarán experimentando en carne propia la suerte del otro. Por lo pronto, prepárense para ver desfilar por las páginas de la novela a decenas de personajes, algunos oscuros y otros entrañables, cuyas historias se irán enlazando magistralmente a la de nuestros protagonistas, quienes se tomarán su tiempo para aclarar y expresar sus sentimientos.


Charles Dickens (1812-1870) es el escritor más destacado de la era victoriana, conocido por su prolífica obra de alto contenido social. En un primer momento, sus novelas y cuentos fueron publicados a modo de folletín por entregas, ya que una de las grandes preocupaciones del autor era que su mensaje llegara a aquellos que no contaban con el dinero para comprar un libro. Tenemos que imaginar a un grupo de personas que en algún momento de su arduo día se juntaría a escuchar de la voz de algún lector las peripecias de la pequeña Dorrit, de Tip o de David Copperfield. Sin lugar a dudas, el modo de relacionarnos con su literatura ha cambiado, pero a veces quisiera que volvieran esas lecturas colectivas. Entre la basta producción de este escritor les recomiendo: Casa desolada (1853), Grandes esperanzas (1861), Oliver Twist (1838), David Copperfield (1850) y Nicholas Nickleby (1839).