23 de enero de 2018

Persuasión (1817), de Jane Austen

Persuasión (1817) es, desde mi punto de vista, una de las mejores historias creadas por Jane Austen. Recuerdo que fue la tercera novela que leí de la autora e inmediatamente se convirtió en uno de mis libros preferidos. Se trata de una novela de publicación póstuma, en la cual se puede apreciar el nivel de madurez que alcanza Austen en relación a la construcción psicológica de sus personajes. A diferencia de sus obras precedentes, nos presenta a una heroína perteneciente a la nobleza, es la segunda de las tres hijas de un baronet. Sin embargo, desde el principio queda claro que Anne Elliot, ese es su nombre, contradice muchas de las normas sociales que debiera respetar de acuerdo a su rango: dejar que la apariencia prevalezca por sobre sus verdaderos sentimientos; derrochar el dinero que no tiene y menospreciar a quienes carecen de un título nobiliario. Como podrán apreciar, el banquete está servido para que la ironía austeniana se regodee a costa de la ridiculez de la familia de su protagonista.
Ana, que poseía una finura de espíritu y una dulzura de carácter que la habrían colocado en el mejor lugar entre gentes de verdadero seso, no era nadie entre su padre y su hermana; sus palabras no                     pesaban y no se atendían en absoluto sus intereses.  
Anne junto a Lady Russell, su amiga y protectora.
(Persuasión, 2007)
Dentro del universo de las extraordinarias heroínas Austen, Anne se caracteriza por el buen juicio, la mesura y la timidez. Estas cualidades la emparentan con personajes tales como Elinor Dashwood y Fanny Price, las protagonistas de Sensatez y sentimiento (1811) y Mansfield Park (1814), respectivamente. Todas ellas poseen una apariencia y un carácter que no deslumbran al principio, pero, que con el correr del tiempo adquieren valor si son sabiamente admirados. Anne, en particular, es una mujer soltera de veintiocho años (toda una tragedia para la época); que, dada su situación, se ve envuelta en los caprichos de sus parientes y debe estar continuamente a su disposición. Desde el fallecimiento de su madre, cuenta con una única amiga, Lady Russell, quien hace ocho años logró persuadirla de no tomar una decisión equivocada: casarse con el joven Frederick Wentworth, quien recién iniciaba su carrera en la marina y no respondía a los altos parámetros de la familia. En el inicio de la novela, Anne comienza a cuestionarse acerca de si deshacer su compromiso fue una decisión correcta o, si por el contrario, fue el peor error de su vida.

El Capitán Wentworth intenta no observar a Anne, sin
mucho éxito. (Persuasión, 2007)
Durante su estadía en la casa de su hermana menor, convertida en la señora Musgrove, la vida la pondrá a prueba una vez más, pues se volverá a cruzar con el hombre al que una vez abandonó y decepcionó. El presente de Frederick dista mucho de su realidad pasada. Tras su exitosa incursión en la marina, se ha convertido en el  acaudalado y atractivo Capitán Wentwhorth, el partido ideal para cualquiera de las jovencitas solteras que lo rodean. Pero, sobre todo, se ha transformado en un ser resentido y desconfiado, que pretende haber olvidado a su antiguo amor. Con este personaje, en particular, la autora logra superar su propia creación. Los sentimientos y los debates internos con los que lucha este personaje lo hacen igualarse o, incluso, superar al propio Mr Darcy (Orgullo y prejuicio, 1813).
No había perdonado a Ana Elliot. Ella le había hecho mal; lo había abandonado y desilusionado; más aún: al hacer eso lo había hecho por debilidad de carácter, y un temperamento recto no puede soportar una cosa así. Lo había dejado para dar gusto a otros. Todo fue efecto de repetidas persuasiones; fue debilidad y fue timidez.
Jane
Jane Austen (1775-1817) es una destacada novelista británica de la época georgiana, referente indiscutible de escritoras tales como Virginia Woolf y Penelope Fitzgerald, por ejemplo.  Sus obras destacan por una observación minuciosa de las costumbres de su época; la creación de historias de amor inigualables; la construcción de personajes de una gran riqueza psicológica; el uso de la ironía para dar cuenta de la ridiculez de ciertas normas sociales, así como del papel injusto al que se ven relegadas las mujeres de su época. En esta obra que acabo de reseñar, Austen realiza una crítica muy explícita de la nobleza y de profesiones como la de marinero, a la cual considera injusta e ingrata. Desde ya, quedan invitad@s a disfrutar de esta hermosa novela y a darse una vuelta por la reseña que escribí sobre Orgullo y Prejuicio (1813).

19 de enero de 2018

Una chica a la antigua (1870), de Louise May Alcott

El primer libro que reseñaré este año pertenece a una de las referentes de la narrativa juvenil en inglés; creadora de personajes femeninos sensibles, con ideas propias y capaces de los mayores esfuerzos para lograr sus objetivos. No es raro, entonces, imaginar por qué Simone de Beauvoir la señala como su principal inspiración a la hora de tomar la decisión de convertirse en una escritora. Es que las autoras de la talla de Alcott no sólo escriben grandes historias sino que también allanan el camino para las mujeres que vendrán tras ellas. Este es uno de los motivos por los cuales sus escritos continúan siendo significativos hoy.

Una chica a la antigua (1870) se sitúa en el universo creado por Mujercitas (1869), la obra cumbre de Alcott. Al igual que en su predecesora, en esta novela se discute la idea establecida de femeneidad (¿cómo debe ser una señorita? o ¿cómo debe comportarse para ser considerada como tal?) y se busca romper con el paradigma. La protagonista es Polly Milton, una jovencita de catorce años, que abandona la calidez de su hogar rural para realizar una visita a su amiga Fanny Price, quien vive en la ciudad junto a sus padres, su abuela y sus dos hermanos, Tom y Maud. La historia se irá tejiendo a partir del contraste entre las maneras "urbanas" de los jóvenes de la ciudad y las maneras rurales, representadas por la protagonista. 
Polly descubrió muy pronto que se hallaba en un nuevo mundo, un mundo donde los modales y las costumbres eran tan diferentes que se sintió como una forastera en tierra extraña y a menudo deseó no haber hecho el viaje.

Polly mece a un gato, mientras Fanny
y sus amigas posan con sus nuevas
adquisiciones.

(Ilustración extraída de
louisamayalcottismypassion.wordpress.com)
Las diferencias entre las jóvenes damitas se explicitan en la forma de vestirse, la falta de vestuario "acorde" hará que Polly se avergüence más de una vez; pero, también suponen formas distintas de ver y entender la vida. Fanny y sus hermanos, por ejemplo, no entienden la solicitud de Polly para con sus mayores: la ayuda desinteresada a la señora Price ni la atención que presta a las anécdotas de la abuela, siempre relegada a un segundo plano hasta el arribo de la joven. Como tampoco Polly puede entender los malos tratos entre los hermanos, el desapego para con sus progenitores, ni los artilugios de la coqueta Fanny con los jóvenes que frecuenta. 

El tiempo, seis años para ser exactos, obrará en el carácter de los jóvenes y hará que el contraste se acreciente aún más. En el caso de Fanny y su hermano Tom, las conductas infantiles del pasado se acentuarán en el presente y los harán infelices. Tom, por ejemplo, está comprometido por capricho con una muchacha que no quiere ni soporta y se ha convertido en un derrochador del dinero de su familia. Por otra parte, la realidad de Polly es muy diferente, trabaja y vive sola en una pequeña casa que alquila en la ciudad. Como verán, estamos frente a una novela de iniciación y crecimiento; pero, la superación no tendrá como protagonista sólo a Polly sino que también decantará en sus antiguos anfitriones. Paradójicamente, el crecimiento de la protagonista implica que se mantenga en sus creencias sin avergonzarse de ser calificada como "anticuada".

Louise
Louise May Alcott (1832-1888) es una escritora estadounidense, que destacó por novelas en las cuales resalta el valor de la familia, la amistad, el decoro y la austeridad. En sus obras podemos apreciar, además, su compromiso con la causa abolicionista, el sufragio femenino y la reforma educacional. Considero que esta novela, en particular, es una pequeña muestra de los temas que la autora desarrolla a gran escala en su obra precedente. Tiene a su favor, una prosa coloquial y una historia que se desarrolla en algo menos de trescientas páginas. Es una buena opción para sumergirnos en el mundo Alcott o lograr que lectores jóvenes se acerquen a su prosa. Sé por experiencia que la extención de Mujercitas (1869) y su tono "moralizante" pueden amedrentar hasta al lector más entusiasta al principio.








9 de enero de 2018

Selección de lecturas 2017

¡Feliz 2018 a tod@s! En esta entrada me propongo hacer un balance de mis lecturas y ofrecer una breve reseña de los libros que más me gustaron. Para empezar, diré que el 2017 fue un año en el que me animé a salir de los caminos habituales y, gracias a ello, conocí nuevos escritores y escritoras que, con sus formas de contar, enriquecieron mi manera de entender la literatura. Sin guiarme por un orden de preferencia, sino más bien por la cronología de mis lecturas, a continuación enumero “mis descubrimientos” del año pasado. Muy bien...comencemos:
   
                                                                                             
Para empezar, rescato dos novelas pertenecientes a dos autoras francesas contemporáneas, que leí en formato e-book. La primera es Juntos, nada más (2004) de Anna Gavalda, que narra las peripecias de una serie de personajes que padecen la soledad; un chef malhumorado y su abuela, internada en un geriátrico; un aristócrata en decadencia y una dibujante pobre.  Los derroteros de la vida los harán confluir a todos en un mismo lugar, una antigua casona en ruinas. La convivencia, nada fácil al principio, les permitirá salir del aislamiento, para crear lazos y experimentar sentimientos que creían caducos. La historia tiene a su favor un ritmo narrativo ágil y personajes atractivos que, a pesar de las decepciones pasadas, pueden volver a creer en otros y en sí mismos. 
La segunda es La ecuación del amor (2013), la novela debut de Isabelle Coudrier. En este libro, de más de novecientas páginas, la autora realiza una parodia de la gran novela del siglo XIX y las historias de amor idílicas. Sus protagonistas son: una profesora de matemáticas (guionista frustrada) y un crítico de cine asocial, que se reencuentran en la madurez de su vida después de años sin verse. La autora nos ofrece, al modo de una película, las dos perspectivas de una misma escena; gracias a este recurso, somos espectadores de los malos entendidos, las contradicciones y los miedos que experimentan ambos personajes y prefieren callar. Le debo una extensa reseña...que ya encontraré tiempo de escribir.


   

A continuación, no quiero dejar fuera de mi lista tres historias que siento afines. En primer lugar, el año pasado tuve el privilegio de leer La campana de cristal (1963), una novela de la poeta Sylvia Plath. La protagonista y narradora de la novela es Esther Greenwood, el alter ego de la autora, quien padece un spleen tardío (el ahogo y el tedio que tan bien describieron poetas como Baudelaire y Mallarme) y decide ponerle remedio a través de diferentes vías: la "huída" de la casa materna a la gran ciudad; su afición por la escritura; el desengaño amoroso y la iniciación sexual; el suicidio. Si están buscando "El top 5 de los libros indispensables", éste debe ocupar un lugar obligado. 
Ayer (1995), de Agota Kristof, es un libro que leí de una sentada, ya que simplemente no pude dejarlo sin saber qué le deparaba la suerte a Sandor Lester. Al igual que Esther, Sandor padece una orfandad y un hastío profundos; y también busca una estrategia para soportar su existencia. Un relato lleno de poesía. Pueden leer mi reseña dando click a la imagen de arriba.
Nunca me abandones (2005), del reciente Premio Nobel, Kazuo Ishiguro. Tengo que confesar que es la primera novela que leo de este autor inglés-japonés y no me ha defraudado en absoluto. Por el contrario, tengo grandes deseos de seguir conociéndolo. Se trata de una historia distópica que coquetea con la ciencia ficción. La historia es narrada por Kathy H, quien nos cuenta la peculiar relación que la une a Tommy y Ruth (sus mejores amigos), desde sus primeros años en un internado inglés hasta su adultez. Junto a ella, vamos descubriendo los detalles de sus vidas y sus destinos idénticos e ineludibles. Hace mucho tiempo no discutía tanto con un personaje como lo hice con Kathy, pero, terminé admirándola.
  

Los clásicos, esas historias que perduran a través de los siglos, tienen entre sus filas a algunos de mis escritores predilectos (no me canso de leerlos y releerlos). Comenzaré recomendándoles un clásico del siglo XX: Una habitación con vistas (1908), del gran E.M. Foster. Libro en el cual hace gala de una crítica mordaz y poética de la élite británica y nos regala, además, una hermosa historia de amor. Esas que te devuelven la fe en la especie humana. Le dediqué una merecida reseña que podrán leer clickeando la imagen de tapa.
Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), de Mary Shelley, es una historia fundamental de la novela gótica. Este año, decidí desasnarme con respecto a esta obra tantas veces mal adaptada en la pantalla. Los invito a descubrir a un personaje entrañable, víctima del capricho humano. El hombre, nos muestra la autora, es capaz de las más grandes hazañas e increíbles descubrimientos; pero, también es capaz de cometer las más grandes monstruosidades por el miedo a lo otro, a lo diferente, a lo que no se adapta a su concepción de "lo normal". 
La pequeña Dorrit (1857), de mi querido Charles Dickens, es una muestra más de su increíble capacidad de contar y construir tramas complejas, cargadas de personajes con sus propias historias de trasfondo. La vida de la pequeña Amy Dorrit es una excusa narrativa para demostrar una de las injusticias del sistema judicial inglés de la época: la cárcel de deudores. Los invito a bucear dentro de esta hermosa historia, en la que no faltan las intrigas, los paseos por lugares remotos, la amistad y el amor. Si gustan, pueden leer mi reseña dando click en la imagen de tapa.

Para finalizar, me gustaría compartir mi enamoramiento por El castillo ambulante (1986), de Diana Wynne Jones. Se trata de una historia llena de magia e imaginación, que tan bien supo recrear Hayao Miyazaki en su película homónima del 2004. Sophie, una joven sombrerera, ve cómo su vida cambia radicalmente tras un encuentro accidental con el mago Howl, un experto en seducir muchachas bonitas. Tras ese incidente, Sophie recibe la visita de la Bruja del Páramo, una enemiga confesa del mago, quien decide hechizarla y convertirla en una mujer de noventa años. La joven-anciana decide abandonar su casa e ir en busca del mago y su castillo ambulante, para que él la ayude a encontrar una solución. Lo hermoso de esta historia es cómo la protagonista comienza a disfrutar de su juventud cuando, paradójicamente, posee la apariencia de una anciana. 
Como pueden apreciar, la novela acaparó toda mi atención durante el año pasado. Sin lugar a dudas es mi género predilecto (me encariño con el libro y no quiero dejarlo por unos días). Sin embargo, este 2018 me propongo como desafío disfrutar de otros géneros y continuar conociendo nuevos autores. ¡Por un año nuevo repleto de descubrimientos literarios!