3 de enero de 2019

Mi recorrido lector 2018

Amigándome con la pluma y el papel...
Antes de reseñar las lecturas que me acompañaron durante el año pasado, quisiera desearles a tod@s un gran 2019. Cargado de descubrimientos literarios y vitales. En lo que a este blog se refiere, espero que este año logre amigarme con mi escritura y mis tiempos, para lograr que mis entradas sean más recurrentes y no tan esporádicas. 

Para comenzar, les cuento que en el transcurso de los últimos doce meses leí un total de cuarenta libros (la mitad de los que me había propuesto inicialmente en el desafío de Goodreads, por suerte, me dí cuenta a tiempo que no iba a ser posible que leyera ¡80 libros!). Una vez más, la mayoría de mis lecturas fueron novelas, en tanto que leí dos libros de cuentos, una biografía, una autobiografía, una obra teatral y un guion cinematográfico. Asimismo, tal y como había ocurrido en el 2017, descubrí muchas autoras. Sin embargo, esta vez fue una elección premeditada. 

A continuación, reseñaré brevemente los libros cuyos autores/as no había tenido el placer de leer hasta el año pasado. Todos ellos, representan gratos momentos lectores y me complace poder compartirlos con ustedes. En primer lugar, haré mención de cuatro libros catalogados como literatura infanto-juvenil (categoría de la que descreo, la verdad) que adoré a medida que me hacía parte de su mágicas visiones del mundo. Estos son:
     

El jardín secreto (1911), de Frances Hodgon Burnett: la historia de la pequeña Mary Lennox y su jardín secreto no me era desconocida, ya que durante mi infancia miraba la película todos los fines de semana. Al igual que la protagonista, yo también quise tener mi jardín secreto: un lugar de escape, librado a la imaginación. El libro me devolvió a aquellos tiempos de mi niñez en los que el juego y la realidad eran uno solo. Una historia exquisita, con personajes entrañables.
El mago de Oz (1900), de Frank Baum: la historia de Dorothy y su recorrido por el camino amarillo en busca del mago de Oz, en compañía de una gama variopinta de personajes, es todo un clásico de la literatura. Sin embargo, no había dado con la oportunidad propicia para leerla. Considero que exige una apertura mayor por parte del lector, algo así como las películas de Hayao Miyazaki. Adultos sin potencial imaginativo abstenerse.
Ana de las Tejas Verdes (1908), de Lucy Maud Montgomery: al igual que a Marilla y Matthew Cuthbert, Ana logró robarme el corazón desde el primer momento. Hay muchas cualidades que hacen de ella un personaje inolvidable, entre ellas: su amor por la literatura, su amistad con Diana (un alma gemela), su relación con Gilbert Blythe (otra alma gemela), su amor por Tejas Verdes y su capacidad de embellecer los lugares cotidianos. En este momento, me encuentro leyendo la segunda parte y, por supuesto, no pude resistirme a mirar la preciosa serie de 1985.
El espejo africano (2008), de Liliana Bodoc: con este libro nos adentramos en la vida de tres personajes Atima Imaoma, Atima Silencio y Dorel, que viven en el transcurso del siglo XIX. Los tres padecen su realidad, marcada por la esclavitud y el miedo. La posesión del espejo africano les dará el valor para revelarse contra ese destino asignado. Entre otras pérdidas memorables, el 2018 será recordado por la repentina muerte de Liliana Bodoc, quien dedicó su vida a ensanchar los límites de la fantasía.

En segundo lugar, mencionaré seis novelas que me sorprendieron gratamente. Ahora que observo con detenimiento todas las portadas, me doy cuenta de que todas ellas tienen la imagen, dibujo o silueta de una mujer. Considero que, a su manera, todos estos libros construyen una imagen femenina y dan cuenta de su evolución a través de la historia.
 
   


Amor no correspondido (1961), de Barbara Pym: allá por el 18 de febrero decía que el año ya me había ofrecido un gran regalo: conocer a Barbara Pym. Dotada de una prosa ágil e ingeniosa, se convirtió rápidamente en una autora de cabecera. Les dejo por aquí el link a mi reseña.
La intromisión (1981), de Muriel Spark: relata la historia de Fleur, una artista en la Inglaterra de posguerra, que ve desaprovechado su talento literario en un trabajo aburrido y mal pago. En principio, su tarea consiste en transcribir las memorias de un grupo de peculiares personajes. Sin embargo, pronto ve la posibilidad de darle brillo a esas cenicientas vidas a través de una pizca de ficción. Una narración desopilante, que me arrancó más de una carcajada.
La joven de la perla (1999), de Tracy Chevallier: la historia de Griet transcurre durante el siglo XVII, en Holanda. Todo inicia cuando comienza a trabajar en la casa del pintor Vermeer, inesperadamente, se convierte en su asistente y luego en la protagonista de uno de sus cuadros más célebres. La autora, intenta recrear la historia de esa musa inesperada a través de una novela con visos históricos. Una de mis lecturas favoritas.
Eleanor Oliphant está perfectamente (2017), de Gail Honeyman: es el libro más actual que leí. Su protagonista es una joven que tiene algunos problemas para enfrentarse con el resto de la sociedad, sobre todo, con sus compañeros de trabajo; quienes suelen sentirse intimidados por sus opiniones y su apariencia. La llegada de un nuevo compañero y un incidente inesperado, hará que se cuestione situaciones de su vida que hasta ese momento había querido ignorar y silenciar.
La esposa joven (2015), de Alessandro Baricco: se trata de una novela impregnada de realismo mágico, por sus descripciones y la construcción de sus personajes. Por un lado, relata la historia de una joven que, tras cumplir la mayoría de edad, vuelve a Italia para casarse con su prometido. Se trata del Hijo (no tiene un nombre) de una familia, que aún no vuelve de un viaje que emprendió hace años. La espera a la que se somete a la joven y las excentricidades de la familia del novio, nos hacen cuestionarnos acerca de la cordura de los personajes. Por otro lado, se filtra un metarelato en el cual el autor discute con su amante acerca del desarrollo de la historia y el destino que asignará a sus personajes. Todo ello, en solo doscientas páginas!
La herencia de Eszter, de Sandor Márai: una mujer en el ocaso de su vida recuerda su juventud, mientras aguarda la llegada del hombre que alguna vez amó. De alguna manera, sabe que toda su vida estuvo postergando ese encuentro y aguardando el cumplimiento de su destino: "Lajos nos devolvía el tiempo pasado, la experiencia intemporal de la vida vivida. Sabía que él no había cambiado en nada [...] Y también sabía que yo aún no tenía idea de cómo era mi vida o la de los demás, y que sólo a través de Lajos podría aprender la verdad".

Finalmente, me gustaría mencionar tres libros que disfruté especialmente. Tienen en común el hecho de proponer una narrativa atravesada por una perspectiva feminista y representan, junto a Un cuarto propio, de Virginia Woolf, libros iniciáticos para mí. Desde mi punto de vista, suponen umbrales hacia nuevas lecturas que enriquecerán mi forma de pensar y de analizar la realidad.  

 
El cuento de la criada (1985), de Margaret Atwood: novela de ciencia ficción que sincretiza problemas actuales en las relaciones de poder entre los géneros y nos devuelve una visión distópica del futuro. Una lectura ineludible, por aquí les dejo mi reseña.
La mujer que escribió Frankenstein (2013), de Esther Cross: se trata de una biografía novelada de Mary Shelley, en la cual la autora nos aporta información esencial para entender la vida de la joven autora y el origen de su célebre criatura. Reseña en proceso.
Mamá, quiero ser feminista (2016), de Carmen de la Cueva: es una autobiografía de la periodista en la que analiza y describe, con una valentía singular, momentos de su vida atravesados por la violencia machista. Incluso zonas inexploradas de su pasado, que sólo ahora se atreve a poner en palabras. Todo un descubrimiento y un regalo, el umbral de los umbrales.

Espero no haberme olvidado de nada en este pantallazo por mi recorrido lector 2018, ojalá que el de ustedes también haya estado repleto de lecturas memorables. Nos leemos!