9 de enero de 2018

Selección de lecturas 2017

¡Feliz 2018 a tod@s! En esta entrada me propongo hacer un balance de mis lecturas y ofrecer una breve reseña de los libros que más me gustaron. Para empezar, diré que el 2017 fue un año en el que me animé a salir de los caminos habituales y, gracias a ello, conocí nuevos escritores y escritoras que, con sus formas de contar, enriquecieron mi manera de entender la literatura. Sin guiarme por un orden de preferencia, sino más bien por la cronología de mis lecturas, a continuación enumero “mis descubrimientos” del año pasado. Muy bien...comencemos:
   
                                                                                             
Para empezar, rescato dos novelas pertenecientes a dos autoras francesas contemporáneas, que leí en formato e-book. La primera es Juntos, nada más (2004) de Anna Gavalda, que narra las peripecias de una serie de personajes que padecen la soledad; un chef malhumorado y su abuela, internada en un geriátrico; un aristócrata en decadencia y una dibujante pobre.  Los derroteros de la vida los harán confluir a todos en un mismo lugar, una antigua casona en ruinas. La convivencia, nada fácil al principio, les permitirá salir del aislamiento, para crear lazos y experimentar sentimientos que creían caducos. La historia tiene a su favor un ritmo narrativo ágil y personajes atractivos que, a pesar de las decepciones pasadas, pueden volver a creer en otros y en sí mismos. 
La segunda es La ecuación del amor (2013), la novela debut de Isabelle Coudrier. En este libro, de más de novecientas páginas, la autora realiza una parodia de la gran novela del siglo XIX y las historias de amor idílicas. Sus protagonistas son: una profesora de matemáticas (guionista frustrada) y un crítico de cine asocial, que se reencuentran en la madurez de su vida después de años sin verse. La autora nos ofrece, al modo de una película, las dos perspectivas de una misma escena; gracias a este recurso, somos espectadores de los malos entendidos, las contradicciones y los miedos que experimentan ambos personajes y prefieren callar. Le debo una extensa reseña...que ya encontraré tiempo de escribir.


   

A continuación, no quiero dejar fuera de mi lista tres historias que siento afines. En primer lugar, el año pasado tuve el privilegio de leer La campana de cristal (1963), una novela de la poeta Sylvia Plath. La protagonista y narradora de la novela es Esther Greenwood, el alter ego de la autora, quien padece un spleen tardío (el ahogo y el tedio que tan bien describieron poetas como Baudelaire y Mallarme) y decide ponerle remedio a través de diferentes vías: la "huída" de la casa materna a la gran ciudad; su afición por la escritura; el desengaño amoroso y la iniciación sexual; el suicidio. Si están buscando "El top 5 de los libros indispensables", éste debe ocupar un lugar obligado. 
Ayer (1995), de Agota Kristof, es un libro que leí de una sentada, ya que simplemente no pude dejarlo sin saber qué le deparaba la suerte a Sandor Lester. Al igual que Esther, Sandor padece una orfandad y un hastío profundos; y también busca una estrategia para soportar su existencia. Un relato lleno de poesía. Pueden leer mi reseña dando click a la imagen de arriba.
Nunca me abandones (2005), del reciente Premio Nobel, Kazuo Ishiguro. Tengo que confesar que es la primera novela que leo de este autor inglés-japonés y no me ha defraudado en absoluto. Por el contrario, tengo grandes deseos de seguir conociéndolo. Se trata de una historia distópica que coquetea con la ciencia ficción. La historia es narrada por Kathy H, quien nos cuenta la peculiar relación que la une a Tommy y Ruth (sus mejores amigos), desde sus primeros años en un internado inglés hasta su adultez. Junto a ella, vamos descubriendo los detalles de sus vidas y sus destinos idénticos e ineludibles. Hace mucho tiempo no discutía tanto con un personaje como lo hice con Kathy, pero, terminé admirándola.
  

Los clásicos, esas historias que perduran a través de los siglos, tienen entre sus filas a algunos de mis escritores predilectos (no me canso de leerlos y releerlos). Comenzaré recomendándoles un clásico del siglo XX: Una habitación con vistas (1908), del gran E.M. Foster. Libro en el cual hace gala de una crítica mordaz y poética de la élite británica y nos regala, además, una hermosa historia de amor. Esas que te devuelven la fe en la especie humana. Le dediqué una merecida reseña que podrán leer clickeando la imagen de tapa.
Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), de Mary Shelley, es una historia fundamental de la novela gótica. Este año, decidí desasnarme con respecto a esta obra tantas veces mal adaptada en la pantalla. Los invito a descubrir a un personaje entrañable, víctima del capricho humano. El hombre, nos muestra la autora, es capaz de las más grandes hazañas e increíbles descubrimientos; pero, también es capaz de cometer las más grandes monstruosidades por el miedo a lo otro, a lo diferente, a lo que no se adapta a su concepción de "lo normal". 
La pequeña Dorrit (1857), de mi querido Charles Dickens, es una muestra más de su increíble capacidad de contar y construir tramas complejas, cargadas de personajes con sus propias historias de trasfondo. La vida de la pequeña Amy Dorrit es una excusa narrativa para demostrar una de las injusticias del sistema judicial inglés de la época: la cárcel de deudores. Los invito a bucear dentro de esta hermosa historia, en la que no faltan las intrigas, los paseos por lugares remotos, la amistad y el amor. Si gustan, pueden leer mi reseña dando click en la imagen de tapa.

Para finalizar, me gustaría compartir mi enamoramiento por El castillo ambulante (1986), de Diana Wynne Jones. Se trata de una historia llena de magia e imaginación, que tan bien supo recrear Hayao Miyazaki en su película homónima del 2004. Sophie, una joven sombrerera, ve cómo su vida cambia radicalmente tras un encuentro accidental con el mago Howl, un experto en seducir muchachas bonitas. Tras ese incidente, Sophie recibe la visita de la Bruja del Páramo, una enemiga confesa del mago, quien decide hechizarla y convertirla en una mujer de noventa años. La joven-anciana decide abandonar su casa e ir en busca del mago y su castillo ambulante, para que él la ayude a encontrar una solución. Lo hermoso de esta historia es cómo la protagonista comienza a disfrutar de su juventud cuando, paradójicamente, posee la apariencia de una anciana. 
Como pueden apreciar, la novela acaparó toda mi atención durante el año pasado. Sin lugar a dudas es mi género predilecto (me encariño con el libro y no quiero dejarlo por unos días). Sin embargo, este 2018 me propongo como desafío disfrutar de otros géneros y continuar conociendo nuevos autores. ¡Por un año nuevo repleto de descubrimientos literarios!




4 comentarios:

  1. Mira, le tengo unas ENORMES GANAS al Castillo que no te haces una idea y no lo he podido coger por la cantidad de pendientes que tengo, pero espero poder leerlo en algún momento de mi vida jajaja
    Igual me pasa con Frankenstein y con un par más que tienes por aquí.
    Es una entrada genial, me gusta que hagas este tipo de resúmenes. Yo debería empezar a apuntar los míos también xD
    ¡Un saludo!

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    1. Hola, Paquibell!
      Espero que logres hacerte un tiempito para leerlos...son lecturas que se disfrutan mucho!
      Me encantó hacer esta entrada, ya que implicó rememorar mis lecturas y volver a experimentar los sentimientos e impresiones que me inspiraron.
      ¡Nos leemos!

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  2. ¡Hola!
    De los libros que dices solo he leído Frankenstein y El castillo ambulante. El primero me encantó y el segundo no tanto, me gustó mas la adaptación del studio Ghibli.
    Quiero leer La pequeña Dorrit y Nunca me abandones, espero que sean lecturas de este año ^^.
    Un beso desde Jardines de papel .
    ¡Nos leemos!

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    1. Hoka! son libros que merecen ser leídos y está bueno aprovechar esta etapa más distendida del año para darles una oportunidad. Espero leer tus reseñas acerca de estas obras más adelante, a ver si te encantan tanto como a mí. Un beso y gracias por dejar tu comentario!

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